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Andrea Palladio (1508-1580). Padua, Vicenza y Venecia

Caixafórum. Barcelona. Hasta el 8 de septiembre de 2009
[Delfín Rodríguez. ABC de las Artes, 27 de junio de 2009]

PALLADIO Y LA ‘USANZA NUOVA’

El año pasado se cumplían quinientos años del nacimiento de Andrea Palladio (1508-1580), uno de los arquitectos más fascinantes e influyentes de Occidente, especialmente, del Renacimiento italiano y europeo, sin olvidar su poderosa presencia posterior, incluso durante el siglo XVII, pero, sobre todo, en el siguiente, en el que su obra fue interpretada a través de la imagen de su arquitectura que él mismo quiso legar como guía intencionada por medio de su célebre y reeditado -con variantes enormemente expresivas- tratado I Quattro Libri dell’Archittetura (1570).

Dos cuerpos. Y esta observación no es menor ya que, como escribiera hace algunos años André Chastel, parafraseando el extraordinario libro de Kantaorowic The King’s twuo Bodies (Princeton, 1957), también de Palladio puede afirmarse que han existido y existen dos cuerpos, uno el histórico y otro, el inmortal, el maniquí que ha pervivido desde entonces sucesivamente interpretado y usado a través de su tratado, de sus dibujos y de los levantamientos que en el siglo XVIII fijaron, no sin expresivas arbitrariedades, ese fenómeno paralelo y anterior al llamado neoclasicismo que fue el neopalladianismo, tan poderosamente presente en países centroeuropeos y anglosajones, incluido Estados Unidos, con las inevitables prolongaciones académicas del siglo XIX y aún en el XX, tanto en el ámbito de arquitectos protagonistas del Movimiento Moderno -especialmente Le Corbusier-, lo que confirmará en un brillante estudio Colin Rowe, como en algunas tentaciones postmodernas propias de los años ochenta, coincidiendo con las exposiciones y publicaciones con motivo del cuarto centenario de su muerte.

Organizada bajo el amparo del prestigioso e influyente CISA Andrea Palladio, de Vicenza, que, desde finales de los años cincuenta ha reunido en publicaciones, investigaciones y sucesivas exposiciones a los más importantes historiadores en torno a la obra del arquitecto, la muestra actual cuenta, además, con la inestimable y excepcional colaboración de la Royal Academy of Arts de Londres y, sobre todo, con la imprescindible y excepcional aportación del Royal Institute of British Architects, que conserva la más importante colección de dibujos originales de Palladio, procedentes de la colección de Lord Burlington, mecenas, diletante y arquitecto apasionado de su obra, y figura clave en la difusión del palladianismo del siglo XVIII, especialmente en Inglaterra y, por extensión, en Estados Unidos.

Casi doscientas obras, entre dibujos, maquetas, tratados, pinturas y grabados, hacen de esta muestra, que ya ha sido vista en Vicenza y en Londres, una ocasión única -que tendrá prolongación en la sede de CaixaFórum en Madrid a partir de octubre- una ocasión única para contemplar tesoros gráficos como los expuestos.

El estado de la cuestión. Lo excepcional de la exposición es que no sólo sirve para revisar, con rigor y precisión, las nuevas aportaciones y lecturas -una especie de estado de la cuestión del «caso Palladio»- de la obra del arquitecto (paduano, pero también vicentino y veneciano, sin olvidar su romanidad tan evidente), sino que resulta especialmente significativa su presencia, por fin, en España, ya que ninguna de las anteriores y memorables de 1973, la de Londres de 1975 ni las conmemorativas de 1980 rozaron nuestro país, siempre o casi en la periferia de lo palladiano, pese a que se trata de un tema que ha sido siempre objeto de reflexión para los historiadores, especialmente durante los últimos años.

De este modo, la cita propone, en primer lugar, una revisión del Palladio histórico, confrontando lo construido con los dibujos y con las maquetas que a partir de esos datos y de las láminas del tratado del arquitecto se han realizado con una intención crítica. Piénsese que el mismo Palladio se presentaba como el mejor intérprete de arquitectura romana y clásica, capaz de adaptarlos a una «usanza nuova», la que requerían sus comitentes en el Véneto.

Es más, las ilustraciones de sus proyectos, muchos de ellos incompletos o no construidos, de las xilografías de I Quattro Libri se proponían como una arquitectura utópica, corregida, en la que el propio Palladio quería dejar la imagen ideal de sus planteamientos, al margen de las contingencias históricas. Y es esa lección, más que la de sus propias obras, la que contribuyó a la vida e historia del maniquí de su segundo cuerpo, la que hizo posible el neopalladianismo posterior, casi siempre leído en clave laica y secular, lo que pudiera explicar su llamativa ausencia en España frente a la presencia casi obsesiva y tópica de otros tratados como los de Serlio o Vignola.

En la senda. Una apurada síntesis del uso de los modelos palladianos en España, fundamentalmente a partir de su tratado y de la fortuna de las versiones que en el siglo XVIII proporcionaran a su obra Ottavio Berttoti-Scamozzi y algunas ediciones inglesas, ha servido a Fernando Marías, en el catálogo y en la exposición, para rastrear su presencia desde El Greco a Juan de Villanueva, sin olvidar el fascinante palladianismo levantino estudiado por Joaquín Bérchez. Se trata de una ocasión única y de una muestra muy esperada, porque permite contemplar una selección extraordinaria de dibujos, tan decisivos para comprender el proceso de proyectar la arquitectura.