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(Re)apropiaciones

MEIAC. Badajoz. Hasta el 20 de marzo de 2010
[Laura Revuelta. ABC de las Artes, 6 de diciembre de 2009]

¿QUÉ PODEMOS PESCAR EN LA RED?

Un buen día, a un remoto museo de la geografía española, el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo) se le ocurrió la idea de hacer del arte en la red o net.art su banderín de enganche para sobrevivir en las complicadas aguas del arte contemporáneo y entre los numerosos y acaudalados centros de arte que se han ido inaugurando por toda España en la última década. La apuesta no les salió nada mal si atendemos a que el año pasado lograron hacer una exposición conjunta -o venderle un proyecto, según se mire- al mismísimo Center for Art and Media de Karlsruhe, en Alemania, que apuntamos, una vez más, es la catedral del arte digital o multimedia. El discreto encanto de la tecnología, título de la muestra en cuestión, hermanaba a la remota Badajoz con la también remota -pero bastante menos, dado su predicamento internacional en estas lides- Karlsruhe. Esto es pasado, y el arte contemporáneo es presente, aunque éste que nos ocupa en concreto tiene bastante de futuro.

Portavoz. La cuestión que encabeza este texto (¿qué podemos pescar en la red?), puede tener bastante de evidente y hasta de tópica, aunque, al menos, por lo que respecta al MEIAC, tiene una clara respuesta. El escoger este difícil y arriesgado campo de trabajo le ha abierto las puertas de una internacionalización apenas soñada hace unos años, además de hacerse portavoz de todo cuanto en este nuevo mundo creativo se pueda gestar. Ahora, la pregunta también nos las tenemos que hacer a nosotros mismos. ¿Qué podemos pescar en la red? Básicamente, bastante desconcierto. No es ésta una respuesta reaccionaria, aunque bien lo parezca.

Quienes construyen este mundo del net.art también viven ante tal desasosiego vital. NETescopio es un proyecto de largo recorrido creado por este museo en el que se utiliza internet como campo de trabajo para producir, seleccionar piezas de este ámbito, y, también, para visualizarlas, puesto que esta muestra puede verse y recorrerse desde la pantalla de nuestro ordenador. No hay que trasladarse al museo en cuestión. La geografía, la supuesta posición remota, ya no es una excusa. Ahora se presenta lo que ellos denominan su segunda fase, bajo el encabezamiento de Re/apropiaciones, y con el mismo comisario de la edición anterior: el artista visual Gustavo Romano, uno de los referentes en este área. No solo pionero. Su obra, además, es de las más coherentes, interesantes y profundas en sus argumentaciones, lo cual te limpia de buena parte de los prejuicios, miedos y abismos que te alejan del, a veces, incomprensible mundo internauta.

Nota a pie de página. En el texto que acompañaba el catálogo de la primera entrega del proyecto NETescopio, el propio Gustavo Romano se hace todas las preguntas pertinentes que podrían rondar en torno al ¿qué pescamos en la red?: «Por qué el net.art, al contrario que el videoarte, continúa hoy siendo una nota a pie de página en la evolución del arte contemporáneo. Esa cuestión nace con la apertura de NETescopio, donde una institución asume la tarea de renovar el net.art desde una perspectiva museística y curatorial? No tardan en surgir los interrogantes sobre qué se conserva en realidad. ¿Quién lleva esta selección? ¿Quién determina esta canon? ¿Quién decide qué vale la pena conservar según la recién nacida elaboración crítica del net.art? En el arte tradicional, los museos han transferido al mercado la tarea de evaluar el arte contemporáneo: ¿todo artista que alcanza el éxito comercial es forzosamente un buen artista? ¿Cómo se desarrollan los procesos de canonización en un estilo por el que el mercado del arte no ha mostrado el más mínimo interés?… El mercado, que tenía la posibilidad de forjar obras comercializables a partir de otras formas inmateriales como la performance y el vídeo, ha ignorado el net.art. Excepto en lo que al vídeo se refiere, internet no goza de aceptación universal como medio artístico».

Crisis existencial. Siento haber copiado un párrafo tan extenso, pero tiene su evidente interés, ya que se pregunta desde dentro del propio sistema quiénes son estos artistas del net.art, dónde van y de dónde vienen. Están en pleno proceso de crisis existencial, entre el ser o no ser o el qué somos. Bien está hacerse todos estos cuestionamientos, que, por otro lado, también se pueden plantear desde este lado crítico, pero sorprende que, de nuevo, se haga al mercado del arte culpable de casi todos los males. ¿Pero no era malo, malísimo, que quita y pone rey caprichosamente según se muevan las cotizaciones millonarias? Como siempre es el querer estar cuando no se está, pese a que hablamos del infierno, o confundir el infierno con el paraíso. Pasemos esta página.

Re/apropiaciones apenas difiere de lo que se planteó en la primera fase, titulada, Desmontajes: tomar la red, lo que en ella se genera y degenera, como base de operaciones para hacer reflexión crítica sobre lo divino y / o humano. ¿Qué podemos pescar? Aunque vayamos por el segundo capítulo: desconcierto. Y lo que nos queda.