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Santiago García y Javier Olivares. Dibujar las Meninas

Museo ABC. Madrid. Hasta el 16 de noviembre de 2014
[Fernando Castro Flórez. ABC Cultural, 4 de octubre de 2014]

VELÁZQUEZ: DE LA PINTURA AL CÓMIC, Y DE NUEVO AL MUSEO

La historia del arte, como Warburg indicó, es la de todas las miradas que se han sedimentado sobre el lienzo o –podríamos especular– todos aquellos reflejos que aún intentamos «aclarar» en el fondo de un espacio ilusorio. Aproximarse a

Una de las viñetas de «Las Meninas», De García y Olivares
Las Meninas implica tener el coraje de soportar «la angustia de las influencias», en el sentido de Harold Bloom, pero también comprender que en toda la tradición de versiones, diversiones y perversiones sobre ese cuadro hay que tomar distancia.
Santiago García y Javier Olivares han sabido leer y dibujar con astucia y lucidez esta obra que fue utilizada por Foucault como «pre-texto» del repliegue epistemológico de la Historia (epistemológica) de las semejanzas y similitudes. Precisamente el autor de Las palabras
y las cosas aparece al principio de cómic, novela gráfica o ensayo de cultura visual que ha publicado la editorial Astiberri.
Relato laberíntico
La llave enorme que abre tanto el libro cuanto la exposición en el Museo ABC nos introduce a un relato o proceso interpretativo laberíntico y deliberadamente discontinuo. El hilo conductor –la indagación sobre la vida de Velázquez para determinar si «merece» ser caballero de la Orden de Santiago– se despliega en infinidad de «historietas» perfectamente documentadas en las que no solamente se rinde testimonio de los avarates velazqueños, sino que intervienen aquellos artistas que trataron también de penetrar en el enigma del cuadro, desde Picasso con su encierro en el estudio de La Californie en los años cincuenta, al Equipo Crónica con su pop irónico en tiempos oscuros.
En cierta medida, la exposición Dibujar Las Meninas es un fascinante epílogo en el que se amplía el juego del «desentrañamiento» de aquello que el arte oculta al tiempo que muestra.
Todo un guión de cine
Tras disfrutar con el libro, accedo a unas páginas del guión en las que García planifica, como un director de cine, los primeros planos, la mise en scene de la viñetas, los gestos, por ejemplo, de una justa pictórica en Italia en la que tampoco podemos saber qué estaba pintado en un «cuadro perdido». Desde el storyboard, a imágenes documentales, bocetos a lápiz, estudios de personajes hasta dibujos realizados para la ocasión en los que Olivares «firma» con la cruz de Santiago en un «guiño» a la obsesión artística por conseguir «nobleza».
La Historia, incluso para los que están enfermos de ella, no termina por decreto, especialmente cuando hay tipos con talento y coraje para generar un acontecimiento. Y, ciertamente, Las Meninas de Santiago García y Javier Olivares es un suceso extraordinario que amplía la memorable tradición de artistas, historiadores, filósofos y públicos que pasaron del pasmo a la especulación ante una «escena» que les implicaba. Tenemos que volver a experimentar el momento en el que Velázquez descubre el «secreto» de Ribera: «Miráme a los ojos. Mira su fuego. Préndete de él». Eso deseamos e intentamos hacer: aprender de una mirada que fue capaz de generar «más que pintura, verdad » , pero a la que «siempre le falta un toque».