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Hamish Fulton. Walking on and off the Path

Fundación Cerezales. Cerezales del Condado (León). Hasta el 23 de julio de 2017
[Javier Díaz-Guadiola. ABC Cultural, 8 de abril de 2017]

‘JAMÁS ANDARÍA POR MARTE. LO QUE HAY QUE HACER ES PRESTAR ATENCIÓN A LA TIERRA’

Conoce bien nuestro país, que ha recorrido de costa a costa. Ahora se trataba de reflexionar sobre un entorno preciso: aquel en el que se inserta la Fundación Cerezales Antonino y Cinia (FCAYC), a los pies de los Picos de Europa. Hamish Fulton (Londres, 1946) vuelve a España, identificado con las ideas de descentralización de esta institución, para calzarse las botas de montañero. Nos introducimos con él en la senda de su propuesta: Walking on and off the Path (hasta el 23 de julio), con la que la fundación inicia nueva etapa.

¿Por qué aceptó la invitación de la Fundación Cerezales?
Es un privilegio muy grande ser su invitado. Siento mucho respeto por lo que aprendí allí organizando el proyecto. Me parece extraordinario que exista este espacio en un pequeño pueblo fuera de los centros. Fue a través de la galería Espai Visor que llegué a ellos. ¿Cómo explicaría el proyecto «Walking on and off the Path» al que no sabe nada de él? El camino al que me refiero es real, en este caso, el entorno de los Picos de Europa en el que se inscribe la fundación; un sendero que originalmente pudo servir para llevar productos de un punto a otro entre las montañas. Es una realidad física, y, a la vez, una idea más espiritual de estar «dentro» y «fuera» de una senda. Seguir el sendero es una forma de viajar muy práctica. Sin embargo, cuando te sales de él, te liberas de la confortabilidad del camino.

¿De qué manera completa este último trabajo el resto de sus viajes por nuestro país?
Hay dos formas de transitar por España. Algunos recorridos abordaron el país de costa a costa. Para Cerezales, la cuestión era andar, acampar y «estar» en una zona concreta; dentro de ella y sin salirse, usando además el número 7 (14 jornadas, que es dos veces 7), porque el 7 lo uso en muchos trabajos. Pero a veces, el número de jornadas andando se obtiene por azar. Por ejemplo, hice el Camino de Santiago desde Oporto y en dirección inversa en 43 días. Se define como artista caminante. ¿Cuáles son las limitaciones o las ventajas de esta condición comparado con cualquier otro tipo de artista? ¡Muy buena pregunta! Hice mi primera caminata de arte siendo estudiante, en 1967, y tardé seis años. Entonces decidí dedicarme a hacer arte solo así. El aspecto negativo es que no puedes hacer todo tipo de obras. Estas suelen tener que ver con formas, escalas, colores, texturas… Esas nunca pueden ser prioridades en mi labor. Por otro lado, está la naturaleza conceptual de lo que hago. Suelo recibir dos tipos de críticas al trabajo: Una es que se trata de experiencias de personas que no son el espectador. La segunda es que hay que «leerlas», en un sentido además literal. Pero andar me parece de lo más natural. Estoy totalmente comprometido con ello. Creo en lo que hago, y no tengo razones para envidiar la labor de cualquier otro artista.

¿Y cómo camina usted? ¿Usa mapa o el mapa es la intuición?
Cada recorrido es diferente. También su enfoque, porque implica a diferentes personas, diferentes etapas, diferentes paisajes… Una manera es decidir antes el número de días que hay que andar; otra, dejarse llevar. Hay diferentes formas de plantearse la vida, y mi trabajo es una reflexión sobre eso. La alusión a la acampada es una manera de plantearse lo de estar siempre en espacios interiores. Y andar lo es sobre nuestra dependencia del coche. Andar sin un teléfono móvil es un llamada de atención sobre la «necesidad» de estar localizable.

¿Sabe orientarse en la ciudad?
Es más fácil desorientarse en ella. Si estás en un terreno montañoso, sabes que la meta es la cima y puedes ver la dirección de la que vienes por la altitud. Pero en una ciudad –digamos que estás acostumbrado a Manhattan y viajas a Venecia– tardas en orientarte. Los parámetros son diferentes.

Es básico para usted viajar a pie. Sin embargo, si usase un caballo, por ejemplo, estaría más cerca de la Naturaleza.
Desde luego: Ir a caballo es estar más cerca de la Naturaleza; pero estás sentado, por lo que el peso de tu cuerpo se transporta. He montado y sé que te puede agotar físicamente; que no es como estar frente a un ordenador. Pero, al concentrar toda mi labor sobre el andar, mis resultados se convierten en una homogeneidad, en un todo. El compromiso es solo andar.

No siempre tiene por qué estar solo. A veces hace caminatas en grupo. ¿Por qué incluir más participantes?
En soledad, son muy saludables para la mente. Se trata de ir experimentando posibilidades. Cuando ando con otros, la experiencia es común. Y creo que es algo bueno. En la sociedad actual, atados al mundo digital, hemos perdido sentido de la cercanía, algo tan humano. En esas caminatas grupales, nadie es mejor que nadie. No es una marcha militar. No hay competición.

No quiere que su trabajo se relacione con el «land art» porque usted no deja rastro, no modifica el paisaje. Sin embargo, ¿le interesa «el land art» como observador?
Respeto totalmente la energía creativa de todo artista, pero no quiero que me consideren de ninguna manera un artista land art. Y eso no es una crítica a sus creadores. Su filosofía y la mía son diferentes; sus intereses lo son. La suya es una forma de arte que remodela, que reordena la Naturaleza. Asimismo, los elementos que extraen del paisaje no han sido creados por Dios, porque el suyo no es un tema cristiano, sino por la Naturaleza. Esos elementos luego se introducen en el mercado y se venden. Por otro lado, El land art también es muy dado a ejercicios del tipo «eliminar la cumbre de una montaña» . Hay una relación entre el land art y las industrias extractivas, las canteras, la minería, el petróleo… Por eso no quiero que se me asocie con todo eso.

¿Cómo entiende alguien como usted lo que es el paisaje?
El paisaje es una invención del arte. Lo que la gente mira, sobre lo que se mantiene de pie, es la Tierra, y una cosa no tiene nada que ver con la otra. Cuando la gente habla de paisaje, en Inglaterra, piensa en Turner. En Alemania, en Friedrich. Y lo relaciona con su 2017. Sin embargo, el mundo, el estado del planeta debido a la actividad humana, es radicalmente diferente.

¿Cuál es el destino más agradecido para usted?
Debo decir que el mejor país, para mí, que no he viajado a todos los lugares del mundo, y que cuando caminas te das cuenta de que el mundo es muy grande, es España. Es el mejor para transitar por los caminos.

¿Iría a otro planeta, caminaría por Marte?
No, nunca lo haría porque de lo que se trata es de prestar atención a este planeta. Sin duda, llegaremos a Marte y destrozaremos el lugar, dejaremos desechos por todos lados. Es mejor concentrarse en la Tierra.

Hablemos de cómo la experiencia de andar entra en el museo. ¿Por qué la palabra es mejor herramienta que la foto?
Es difícil para la gente identificar esas dos experiencias. La foto puede ser muy atractiva, porque nos atraen las imágenes. Y las palabras, en el ámbito del arte, pueden ser problemáticas, porque tampoco son usadas como lo haría un novelista, aunque tendemos a leerlas con esos códigos incluso cuando las usa un artista. Para mí, como artista que anda, las palabras son más importantes que las imágenes. Para ese público del arte que quiere algo menos difícil y más descriptivo, la foto es fundamental.

Dijo una vez: «Los montañeros pueden influir en los artistas, pero los artistas no pueden influir en los montañeros». ¿Para que sirve el arte?
El arte es cada vez más importante. Alguien dijo alguna vez: «El artista es el oxígeno de la sociedad». En general, hoy, en Inglaterra, es una pérdida de tiempo escuchar a un político; eres idiota si lo haces.

Hablando de política: el Brexit. ¿Está Reino Unido «Walking on “or” off the Path» («Caminando por el sendero o saliéndose de él»)?
Sin duda, off the path. Salirse del camino, en sentido metafísico y espiritual, es experimentar la libertad. El que votó Brexit y el Gobierno que lo persigue sueltan frases del tipo «hemos recuperado el país». Pero creo que es una forma de suicidio innecesaria. Hubiese sido mucho mejor estar dentro de la UE, con sus problemas, e intentar cambiarlos desde dentro.