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Inéditos 2017

La Casa Encendida. Madrid. Hasta el 10 de septiembre de 2017
[Miguel Cereceda. ABC Cultural, 22 de julio de 2017]

RÍGIDA TEORÍA DEL COMISARIADO

George Baselitz Los héroes on la moda de los máster de comisariado, se avecina un nuevo estilo que –a juzgar por las propuestas de la última convocatoria de Inéditos, de la Fundación Montemadrid para jóvenes comisarios, cuyos resultados se exhiben en La Casa Encendida– reúne las siguientes características:
1) El proyecto y el título de la exposición deberán estar en inglés. Esto es algo que ya se venía apuntando desde finales de los años ochenta, pero que ahora se ha impuesto definitivamente, a pesar de que ello no delata sino un cierto papanatismo cultural.
2) Se requiere de una justificación teórica vagamente abstrusa, con citas de autores más o menos de moda, aunque la relación entre esta justificación y las obras expuestas no resulte en absoluto evidente.
3) En cualquier caso, el tema de la exposición deberá ser «políticamente comprometido».
4) Hay que proponer artistas internacionales, aunque sean perfectos desconocidos. La selección de artistas españoles constituye al parecer un demérito.
5) La cualidad estética de las
Cobras ya no es importante. La obra nos aparece ahora como un pretexto para formular una tesis o como un instrumento de transformación social.

De menos a más
Tres jóvenes comisarias han sido este año las ganadoras de la convocatoria Inéditos 2017: La arquitecta Maite Borjabad LópezPastor presenta el proyecto más interesante, titulado Escenografías del poder. Con una justificación teórica impecable, aunque muy desigual en lo que a las obras expuestas se refiere, su propuesta pierde algo de mordiente. Por un lado, un fantástico vídeo del coreógrafo y bailarín bielorruso Arkadi Zaides, siguiendo como pasos de baile las acciones y protestas de los distintos personajes de una zona en conflicto, como la frontera de la franja de Gaza. Por otro, una impresionante pared documental, con los testimonios sobre los procesos de las masacres de la antigua Yugoslavia, al lado de algunas piezas crípticas y otras directamente insulsas, producen un resultado desigual.

Por su parte, la exposición comisariada por Beatriz Ortega Botas (Grasping a Concept is Mastering the Use of a Form) ganaría mucho si, en vez de tratar de envolver su idea en una mermelada de palabras, con abstrusas referencias a filósofos analíticos infumables, intentase desarrollar su tesis de un modo menos pedante. La sugerencia de que «atrapar un concepto es ya de algún modo alcanzar un cierto dominio de la forma», puede ser interesante, aunque lo cierto es que las obras presentadas en la exposición ejemplifican precisamente lo contrario: el intento de pensar conceptos a partir de formas aparentemente nuevas, diferentes y libres.

La más endeble de las tres propuestas es sin duda la titulada I would prefer not to, en la que, invocando el supuesto carácter crítico y revolucionario de la negativa a colaborar, se presentan obras insustanciales que –acaso de modo deliberado– no producen sino la indiferencia y el aburrimiento del espectador. Unos monigotes tirados sobre una silla de oficina, vistiendo camisetas del Barça y del Madrid, y escuchando no se sabe qué monsergas (Pepo Salazar), parecen ejemplificar este agotamiento y aburrimiento mucho mejor que un larguísimo vídeo de hora y media, en el que vemos a un vagabundo contemplando el crepitar del fuego en una hoguera, y en el que no pasa absolutamente nada, durante la media hora que tuvimos la paciencia de aguantar. Se trata, al parecer, de una película sobre la vida de un vagabundo que decidió retirarse del mundanal ruido, pero la cosa no tiene un pase. Esta exposición lleva la firma de Bárbara Cueto. El vídeo de marras, Two Years in de Sea, la de Ben Rivers.