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Ala Younis

CAAC. Sevilla. Hasta el 10 de junio de 2018
[Rogelio López Cuenca. El País, 26 de mayo de 2018]

NEFERTITI Y OTRAS CONTRADICCIONES

El trabajo de Ala Younis (de nacionalidad jordana, nacida en Kuwait en 1974) tiene como eje el análisis de las contradicciones inmanentes a un concepto de modernidad —o mejor, de modernización— que exige el sometimiento de toda diversidad a la supuesta universalidad de un paradigma basado en la incuestionable superioridad de la civilización europea. Arquitecta de formación, escritora, editora, curadora de exposiciones de arte contemporáneo y programaciones de cine y vídeo, su obra propiamente artística ha de entenderse como una extensión más de sus investigaciones en torno a la colonialidad intrínseca de las mitologías de la modernidad en el mundo árabe, en la que se cruzan la arquitectura monumental y las telenovelas, la propaganda política y la cultura de masas, Um Kalthum y Mickey Mouse.

Tin Soldiers (2010-2011), de Ala Younis, en el CAAC.
La exposición del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo reúne piezas fechadas en los últimos 10 años, entre las que destaca el protagonismo de dos figuras políticas de la historia reciente del Mashreq, en su día, cada una en su momento, obsesión y némesis de Occidente: Gamal Abdel Nasser y Sadam Husein. Las obras podrían considerarse una selección de ensayos visuales que, desplegados con destreza y sensibilidad, desbordan y remezclan tanto los límites de diversas disciplinas académicas (semiología, historia, sociología…) como las formas tradicionales del texto, mediante la incorporación de maquetas, fotografías, dibujos, vídeos documentales o found footage. Su acerado discurso crítico encuentra en esta materialización en forma de montaje a partir de fragmentos su potencia máxima, pero también, en ocasiones, el riesgo de debilitamiento o incluso desactivación. Es el caso de Tin Soldiers (2010-2011), donde el impacto visual de su display —que cita los modos del ensimismamiento minimalista: 2.216 soldaditos de plomo distribuidos en ordenados bloques cromáticos— puede resultar tan gratificante al primer golpe de vista —no por nada es su obra más instagrameada— que acabe disuadiendo de otras más profundas lecturas e interpretaciones que sin duda ofrece.

En el otro extremo, quizá la obra que más fecundamente explota los recursos de su multiplicidad de planos discursivos sea Nefertiti (2008), en torno a una legendaria máquina de coser convertida en símbolo de la revolución que el nasserismo quiso también para las mujeres y de las paradojas de un proyecto que buscaba el empoderamiento de la mujer al tiempo que reforzaba su confinamiento doméstico. Muy significativamente, todas las voces en off del documental son masculinas. La Nefertiti fue una breve insignia de la soberanía nacional egipcia y el orgullo de la nación árabe que miraba de frente al futuro a la vez que tiraba del glorioso pasado mitológico. La gran reina como logo comercial, la exaltación de su altiva y exóticamente extraña belleza tuerta, cuyo busto sigue rehén, botín del expolio colonial, en el Neues Museum de Berlín; o como recordatorio de las impugnaciones de su autenticidad: ¿se trataría de una falsificación ideada por el arqueólogo —europeo, por supuesto— que la encontró? Las máquinas, ya inservibles, se exhiben sobre impolutos pedestales y bajo la delicada luz con que protegen los museos sus tesoros más invaluables.

Mediante la minuciosa disección de los héroes y las hazañas de un porvenir que pasó sin suceder, Ala Younis compone un sofisticado juego de espejos y resonancias que ilumina y cuestiona el momento presente, el lugar mismo desde donde está hablando —en medio del ojo del huracán: fue comisaria del pabellón de Kuwait en la Bienal de Venecia de 2013—, entre el diseño, otra vez, de las ciudades del futuro, firmadas por los grandes arquitectos-marca como ansiado certificado de legitimidad mainstream, y el Louvre y el Guggenheim del desierto, y los Hirts y los Koons, y el hiyab de Cacharel.