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Antoni Abad. Mesura x mesura (1992-2015)

Fundación Suñol. Barcelona. Hasta el 8 de septiembre de 2018
[Anna Maria Guasch. ABC Cultural, 26 de mayo de 2018]

TOMAR MEDIDAS CON TONI ABAD

Una retrospectiva «temática». Esto es lo que nos proponen Antoni Abad y el comisario de la muestra, Eugeni Bonet, al agrupar un conjunto de obras de los años noventa hasta la actualidad bajo un único leitmotiv: su obsesión por los sistemas de medición, convertidos en verdadero epicentro creativo. De ahí el título de la muestra Medida x medida, que se presenta además con un simbolismo especial: la primera obra con la que Abad plasmó su labor, metódica y obsesiva, de documentar el mundo que le rodea se situó en 1993 en el mismo espacio que, con el tiempo, acabaría convirtiéndose en la actual Fundación Suñol. Allí el artista rodeó de cintas métricas una obra de Antoni Tàpies ( Butaca, 1987), propiedad de la colección Suñol, lo que dio origen a la instalación Tàpies mètric (1993) con la que se inicia el recorrido de esta cita, que prosigue con nuevas obras como Doble pila de plats (1994), donde su interés por la medida y por el universo objetual se conjuga con un conjunto de actividades habituales más personales; como ocurre también con la instalación fotográfica Size of Herself, de 1993, que, fruto de una coreografía, se presenta en registro fotográfico de gran formato en el patio del Nivel Zero de la Fundación. Aquí Abad empieza a usar unidades subjetivas de medida para contraponerlas con el sistema métrico universal. La voluntad del artista de medir y acotar personas, objetos, espacios, paredes y suelos lo lleva incluso a la paradoja de acotar algo tan inconmensurable como el concepto de sublime ( Size of Sublime, 1993).

ABAD SUELE UTILIZAR lo que el denomina «medidas menores» (el palmo, el pie), tal como podemos ver en la obra del mismo nombre (1994), donde se busca medir las acciones realizadas a lo largo de un día por el artista: «La distancia recorrida en despertarme, levantarme, mear, ducharme, lavarme los dientes, vestirme, entrar en la cocina, preparar la cafetera, aproximarme el café a los labios, salir al quisco, pagar a la quiosquera, leer los titulares camino de casa, poner la llave en el pomo, abrir la puerta…».

Y así, un largo etcétera de inframinúsculas actividades de lo cotidiano, que rozan lo deliberadamente anodino y que va repitiendo en obras recientes como Mesures d´emergència (2010) o La música (2015), que muestran cómo lo importante no son los formatos o la concepción claramente minimalista de los mismos, sino cómo utiliza un concepto, en este caso, una unidad de medida, como manera de dejar testimonio de su relación con el mundo.