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Casas para animales. Homenaje a Ángel González García

El Instante Fundación. Madrid. Hasta el 22 de diciembre de 2018
[Miguel Cereceda. ABC Cultural, 8 de diciembre de 2018]

UN TAL GONZÁLEZ

Hablar de Ángel González (1948-2014) sigue suscitando perplejidad y confusión, entre los que lo confunden con el poeta e ignoran simplemente la existencia del apasionado y apasionante historiador y crítico de arte. A pesar de que fue Premio Nacional de Ensayo en 2001 por su libro El resto: una historia invisible del arte, a este González en realidad solamente lo conocieron los que tuvieron la suerte de asistir a sus clases o de escuchar alguna de sus electrizantes conferencias. Pero es, sin embargo, a este González al que se le rinde ahora un homenaje, en la Fundación El Instante, en Madrid, con motivo del cuarto aniversario de su muerte.

Detalle del montaje de la muestra
Fue precisamente ese año, 2014, cuando el estudio de arquitectura formado por Luis Enguita y Paloma Lasso de la Vega publicó un bello libro dedicado a presentar algunos de sus mejores proyectos arquitectónicos y expositivos. Le pidieron a González que les escribiera un texto introductorio, y éste, al principio, se resistió, pretextando que él no sabía mucho de arquitectura, para no reconocer que en realidad ya se encontraba bastante enfermo y que apenas tenía fuerzas para afrontar encargos de ese tipo. Uno de los proyectos del estudio de arquitectos, una casa para elefantes para el zoo de Zúrich, llamó, no obstante, su atención, y ello le animó finalmente a componer un largo ensayo sobre arquitectura, casas de animales y las casas que nosotros mismos construimos para los animales. Éste es finalmente el tema escogido y el pretexto para esta exposición de homenaje a Ángel González.

PARTIENDO DE LA HIPÓTESIS DE QUE, si la humanidad desapareciera, los animales ocuparían sus espacios, la cita está articulada en torno a los bocetos y maquetas de una serie de proyectos no ejecutados de los últimos diez años, aunque no especialmente pensados para los animales no humanos (estaciones de tren, juzgados de guardia, bibliotecas públicas…). A partir de estos proyectos, los arquitectos Enguita y Lasso de la Vega han desarrollado una especie de utopía posthumana, en la que se presentan estos mismos edificios habitados por los animales.

La misma utopía le sirve al gran pintor José María Sicilia para animar y colorear las estampas de un libro decimonónico titulado La tierra antes del diluvio (1863), en el que Louis Figuier imaginaba cómo sería ese mundo animal antes de la existencia de los hombres. Fue el propio Ángel González, en su texto «La arquitectura nunca duerme», el que sugirió esta relación.