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Domènec. Ni aquí ni en ningun lugar

MACBA. Barcelona. Hasta el 11 de septiembre de 2018
[Anna María Guasch. ABC Cultural, 21 de julio de 2018]

UN DOMÈNEC UTÓPICO PARA EL MACBA

Domènec (1962) reúne en el MACBA 20 años de trabajo de este autor bajo un común denominador: la reflexión sobre la posibilidad o imposibilidad de la utopía en el tránsito de la modernidad a la globalización. Un conjunto de esculturas, instalaciones, fotos, vídeos e intervenciones en el espacio público –empezando por Mínimo vital (2002), obra que inicia un recorrido cronológico– dan cuerpo a lo que en realidad son «ensayos críticos» de este autor en su constante voluntad por aunar la dimensión pública y espacial de la arquitectura con una serie de contradicciones basadas en movimientos de resistencia social y ciudadana.

En este sentido, una de las mayores aportaciones de la cita es reunir y confrontar casi la totalidad de la serie «Conversation Pieces», en la que el diálogo se convierte en núcleo de un debate, en un marco que va de lo doméstico y cotidiano a lo público y político. Y ahí tienen cabida tanto Le Corbusier y los experimentos de colectivismo urbano de la URSS en los años treinta ( Conversation Piece: Narkomfin, 2013), la maqueta de la Casa Bloc, un edificio de viviendas obreras encargado por el GATCPAC ( Conversation Piece: Casa Bloc, 2016), o una nueva visión de las viviendas sociales de los suburbios de Lyon de los 60 ( Conversation Piece: Les Minguettes, 2017).

Una nueva constatación del fracaso del proyecto moderno se patentiza en otro grupo de obras en las que la ciudad, la arquitectura y el urbanismo siguen siendo ejes para pensar otro rostro de la utopía: el de la distopía. Ello lo vemos en la instalación Baladia ciutat futura (2011-15), un archivo de imágenes encontradas en Internet, junto a grabaciones del artista, en las que los protagonistas son un grupo de soldados israelíes en un centro de entrenamiento militar, casi como ilustración de las teorías del arquitecto Eyal Weizman al vincular las tácticas militares con Deleuze y Guattari.

Porque, como sostiene la comisaria Teresa Grandes (y ello explicaría otros grupos de trabajos), «la paradoja utópica sólo puede formularse desde la dialéctica negativa: su propia perfección irrealizable es lo que puede hacerla efectiva en un aquí y ahora no utópico».