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Donna Ferrato. Holy

Círculo de Bellas Artes. Madrid. Hasta el 22 de septiembre de 2019]
[Carlos Delgado Mayordomo. ABC Cultural, 22 de junio de 2019]

FERRQATO, IMÁGENES DE DOLOR Y LUCHA

A principios de los ochenta, Dona Ferrato (EE.UU., 1949) recibió un encargo de la revista Playboy de Japón: tenía que documentar el día a día de Lisa y Garth, una pareja acomodada de Nueva Jersey. La fotógrafa se instaló por temporadas en el hogar familiar y allí no solo puso el foco en la convivencia cotidiana de la pareja, sino también en su activa vida sexual. Pero el reportaje alcanzól un punto de inflexión cuando Ferato prsenció, y además fotografió, cómo Garth golpeaba a Lisa después de una fuerte discusión.

En 2016, la revista Time publicó que aquella imagen se habia consolidado como una de las “100 fotos más influyentes de todos los tiempos”. Más allá de la subjtividad de esta afirmación, lo cierto es que Ferrato había logrado registrar, amparada por el estatuto de veracidad de lo fotográfico, un tipo de violencia tan extendida en lo privado como invisibilizada en la esfera pública. Además, su decisión de captar ese momento había puesto en apuros su propia ética: en numerosas entrevistas, Ferrato había señalado que, de manera impulsiva, primero cogió la cámara e inmediatamente después detuvo al agresor. Un gesto qu causó cierta polémica cuando la imagen vio la luz, y que ella ha explicado desde el compromiso colectivo: “Si elijo dejar mi cámara y detener al hombre que va a golpear a la mujer, solo ayudaré a una mujer. Si tomo la foto, puedo ayudar a muchas mujeres más. Al hacer la foto defiendo la verdad”. Aquella agresión marcó un antes y un después en su trabajo, implicado desde entonces en la militancia en contra del machismo y de la violencia ejercida sobre las mujeres.

La exposición del Círculo de Bellas Artes se abre con esta emblemática foto, que será el punto de partida de Living With de Eemy: una serie desarrollada a lo largo de casi cuatro décadas, y que en esta cita se muestra a través de una escueta selección de obras. En ellas, Ferrato mantiene la estética del blanco y negro, así como la proximidad a los hechos retratados, aunque apenas volverá a documentar ejercicios tan expl´`icitos de maltrato. Sus obras posteriores, alejadas ya del paradigma del “instante decisivo”, interpelan sobre todo a aquellas situaciones y discursos donde el machismo toma sus apoyos, sus justificaciones y sus reglas. La obra fotográfica de Ferrato ha registrado su proceso de aprendizaje, modulado a través de numerosas visitas a refugios para mujeres, salas de emergencia, hospitales y prisiones; y es desde esta posición de honestidad, que conlleva implicarse en lo real, desde donde toma sus imágenes.

Una foto como Líderes campesinas en San Fernando Valley, California (2002) muestra el carácter global y transversal de la opresión a través del rostro específico de las inmigrantes, en muchos casos abocadas a la pobreza y la explotación. Unas conclusiones que son subrayadas por la norteamericana a través de la incorporación de textos escritos de su puño y letra y que, a modo de pie de págna, tratan de rescatar sus fotografías de llecturas ingenuas o condescendientes. Y esa es otra de las ficíciles luchas en las que está implicada la autora: que la actual producción masiva de imágenes no paralice nuestra capacidad de reaccionar ante el dolor y la injusticia.