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Hannah Collins. Escribiré una canción y la cantaré en un teatro rodeada por el aire de la noche

Fundación Antoni Tàpies. Barcelona. Hasta el 13 de octubre de 2019
[Isabel Lázaro. ABC Cultural, 28 de junio de 2019]

OASIS EN EL DESIERTO

La Fundación Antoni Tàpies recopila a dos grandes creadores a través de una muestra que combina la fotografía, el vídeo y música. La autora material de la cita es Hannah Collins (Londres, 1956), que, bajo el título Escribiré una canción y la cantaré en un teatro rodeada por el aire de la noche, sigue la presencia del arquitecto Hassan Fathy (1900-1989) en diferentes escenarios en los que sus obras han sido grandes protagonistas, para buscar en ellas resquicios de las decisiones del pasado como ejemplo de lo que pudo ser.

Desde la foto documental de urbanismo y arquitectura a la que nos tiene acostumbrados Collins, la creadora sitúa ahora su objetivo sobre el mundo árabe con copias de gran formato y secuencias en las que resume cinematográficamente el espacio, acercándonos a localizaciones geográficas remotas, dotándolas de un halo de universalidad. Lugares y momentos que nos hacen pensar en la romántica visión de la decadencia futurible que producen ciertas acciones urbanísticas pensadas de forma utópica y sin tener en cuenta a los consumidores finales. Realidad y utopía nada menos que en el desierto egipcio para seguir los pasos de Fathy en espacios como Nueva Gurna y Nueva Baris: dos enclaves que son un claro ejemplo de que no todo lo que se refleja en un plano puede tener el uso deseado. Ambos reflejan en la actualidad ese abandono de tantos espacios del planeta que han sido tomados por proyectos urbanísticos inadecuados, aunque llenos de buenas intenciones pero que ven caerse a trozos sus objetivos iniciales.

NUEVA GURNA NUNCA FUE ACEPTADA por la población local, ya que significaba salir de su forma de vida basada en el expolio de yacimientos arqueológicos. Así quedó desocupada y abandonada a su suerte. Nueva Baris, por el contrario, nunca llegó a acabarse. Ambos casos contaban con una serie de cualidades óptimas para su utilización en cuanto a sostenibilidad y adaptación al clima, pero han sido cuestiones políticas y sociológicas las que han hecho de ellas un fracaso que ha quedado a su suerte y que ahora remiten a románticas y bellas imágenes de contraste. Edificaciones antiguas, arena y cielo que conviven con estas nuevas estructuras. El hecho de no haber sido destruidas y la posibilidad de restauración y convivencia en ellas aporta una brisa de esperanza sobre el futuro, pensado a escala más humana, como Hannah Collins refleja en sus instantáneas ambientadas acertadamente con la música creada por Duncan Bellamy.