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Itziar Okariz y Sergio Prego

Pabellón de España. Bienal de Venecia. Hasta el 24 de noviembre de 2019
[Javier Díaz-Guardiola. ABC Cultural, 4 de mayo de 2019]

EL PABELLÓN PERFORADO DE OKARIZ Y PREGO

Durante los noventa, fue tradición que el Pabellón de España en Venecia fuera ocupado por dos artistas. Los mismo años en los que, desde Arteleku, se conocieron primero Itziar Okariz (Donosti, 1965) y Sergio Prego (Hondarribia, 1969) y más tarde Peio Aguirre (Elorrio, 1972), el comisario que ahora, con el apoyo de AECID, los convierte en nuestros reprsentantes en una edición de la bienal, la 58 de Ralph Rugoff, que arranca el 10 de mayo. Entre los tres se proponen “perforar” el edificio, “vaciarlo” para llenarlo de sonido, de vídeo, de performance (también de escultura) y analizar la capacidad de contingencia y límite de toda arquitectura.

-De nuevo un concurso es lo que no lleva ahora a estar hablando los cuatro…
-Peio Aguirre: Este año se volvió a apostar por un concurso cerrado al que presenté este proyecto. Ya lo intenté hace seis. Ante la nueva invitación, se me ocurrió retomar mi relación con Sergio Prego e Itziar Okariz.

-Desde los dosmil no se apostaba por una pareja. ¿Por qué le funcionaba a usted?
-P.A.: Me interesaba romper con la tendencia a la monografía de los últimos años y contar con un formato que se empleó en los años 80 y 90. Dos artistas en un mismo escenario, cada uno de los cuales desarrolla un statement. Al hacerlo se rebaja también la atención en el comisario. Con dos autores se puede hablar de relación y también de oposición. Ellos son lo suficientemente reconocidos en España, beben de los mismo referentes culturales vinculados a las prácticas postconceptuales o postminimalistas, la danza, el cuerpo, los discursos feministas, que podían dar pie a un pabellón potente.

-¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar juntos?
-Itziar Okariz: Sergio y yo habíamos expuesto pero en colectivas, nunca tan en sintonía. Repetir aquí no ha sido muy diferente porque tenemos un proceso muy naturalizado al respecto. Aquí se ha tratado más de darle una forma específica.
-Sergio Prego: Hemos colaborado antes en todos nuestros proyectos [él grabó el vídeo inédito de la serie “Mear en espacios públicos” que entra en el pabellón]. Venecia ha sido muy similar. La diferencia es que ahora sí que conviven los trabajos de ambos en el mismo espacio y se puede hacer lecturas de algo que nos salí con naturalidad.

-Este año optamos por “perforar” el espacio del pabellón.
-P.A.: Ya la propuesta que fue elegida llevaba ese “perforado por” como rúbrica. Es un título no título. Quería dar protagonismo al nombre de los artistas. Perforar juega además con la nosoridad de “performar”, que es lo que ellos hacen en él. Buscando inspiración, di en Estilos radicales de Susan Sontag con una definición del vacío y el silencio pertinente para abordar el trabajo de Itziar y Sergio. Ella habla de “un tramo de tiempo perforado por el sonido”. Me gustaba porque en esta propuesta es muy importante la arquitectura. En el pabellón se da una conjunción de las artes espaciales (escultura y arquitectura) y las del tiempo (narración, vídeo, texto). El cuerpo es el vínculo de unión de ambos ejes.

-Comencemos con Itziar.
-Yo he trabajado desde una línea performativa en relación a dos trabajos. Uno tiene que ver con la respiración (Respiración oceánica), que se relacionaba bien con las estructuras neumáticas de Sergio, rellenas de aire, o sus escultura más recientes. Por otro lado, la serie “Las estatuas” se basa en conversaciones con objetos, de arte normalmente, que ponen en cuestión el lenguaje y las relaciones entre sujetos.

-¿Y usted, Sergio?
-Mi estrategia en Venecia genera nuevos espacios de desocupación y con ello, crea nuevos entornos de habitabilidad. Sí que es cierto que me habría gustado introducir mis estructuras neumáticas en el Pabellón, pero no ha sido posible.

-Qué ocurrió?
-No se han dado las condiciones de trabajo y no se habilitó el espacio para ello. El resultado final es una intervención más específica que vi como oportunidad para hacer algo nuevo: tres fuetes que se relacionan con las últimas esculturas en tanto que dan pie a membranas que se rellenan de agua, encierran un espacio y gestionan la relación entre interior y exterior. También hemos incluido dibujos recientes que reflexionan sobre flujo, plasticidad, accidente, contingencia…

-¿Consideran que su puesta en común da pie a un tercer artista en el pabellón?
-P.A.; La comunión entre mabos es más conceptual.
-I.O.: Ambos nos encontramos en la definición de objeto. Sergio se pregunta más sobre ello, y yo, en mis conversaciones con los mismos, estoy tratantdo de definir lo que son, pero, sobre todo, qué es un otro-
-P.A.: Nunca ha habido un interés por dividir el espacio. Queríamos que todo se vea en convivencia, manteniendo la esencia de cada uno. No hay que hacer la lectura “Prego ocupa el exterior, Okariz el interior”, que se ha trasladado. Asímismo, se muestra la sensibilidad de dos autores que no trabajan con proyuectos, sino que lo hacen con tiempos escultóricos.

-¿Tienen en cuenta el contexto veneciano?
-P.A: Venecia ha sido determinante. Hay al final una conexión con el agua, con las fuentes, quizás importante a posteriori, pero creo que nos interesaba más reflexionar sobre el pabellón, sobre la arquitectura en relación a esa idea del vaciamiento. Desnudamos el pabellón. Se le ve y disfruta a través de una membrana o un sonido que es el arte. El resultado no es un site-specific, pero sí hay intención de que la propuesta funcione en el espacio.

-¿Y su público?
-I.O.: Yo sí lo tengo en cuenta…
-S.P.: Todo lo tienes en cuenta. El contexto veneciano es detestable. ¿Cómo no lo vas a tener en cuenta? Pero el esfuerzo está en conseguir ignorarlo.

-E comisario es más joven que los artistas que propone. ¿Qué define a su generación?
-P.A.; Los tres coincidimos en Arteleku, en el taller de Txomin Badiola y Ángel Bados en 1994. Es conocido que hay un contexto vasco, y las dos veces que se ma he invitado a participar he pensado que era un acto de responsabilidad que existiera una vinculación con mi contexto.
-S.P.: En general, en el contexto vasco hay una herencia basa en la asunción de la posición ética en la creación. Nuestra generación entedió de forma más amplia lo performativo, incidiendo en el gesto, el trazo, para ampliarlo e incluirlo en otros registros.

-¿Qué significa un proyecto como Venecia para los tres?
-P.A.: Para mí es importante porque mi trabajo es básicamente la crítica de arte y el comisariado freelance. No voy a decir que es lo máximo, pero sí un espacio interesante y deseado. Más con dos artistas que respeto.
-S.P.: NBo creo que profesionalmente tenga mucha trascendecia. No nos coloca en ningún otro lugar. Te pone en el ámbito de lo consagrado, cuando la consagración en España significa más bien poco.
-I.O.: Yo tengo una relación totalmente ambivalente con la ciudad y la bienal. La bienal se corresponde a un espacio simbólico muy concreto que no puede negar que tengo en mi imaginación, peri, como todas las demás, ha perdido toda su identidad y significado.

-Si a Venecia no se va a mostrar lo mejor de un país, ¿se va a ganr un León de Otro?
-P.A.: Eso creía Oteiza, sobre todo porque con la Guerra Fría, las bienales se convirtieron en competiciones y parte de un conflicto. La globalización rebajó el tono. Y desde que el comisario hace entrada se ha aplanado el peso de las naciones. Claro que nos gustaría ganar. Y tenemos un pabellón para que así sea, pero no es el objetivo.