Prensa

Artistas

Series

Ofertas

Catálogos

Precios

Comprar

Información

Prensa

Solo Houses Summer Group Show

Solo Hauses. Valderrobles (Teruel). Hasta finales de noviembre de 2019
[Javier Díaz-Guardiola. ABC Cultural, 25 de mayo de 2019]

TODAS LAS CASAS DEL MUNDO EN TERUEL

Claro que Teruel también existe. Al menos para los galeristas Eva Albarrán y Christian Bourdais, que hacia 2012 fijaron su atención en su provincia, la del fascinante paisaje natural de la comarca de Matarraña, en el Bajo Aragón. Allí comenzaron a construir una de las colecciones más curiosas del mundo, única en Europa por sus características: Solo Houses, un proyecto que aúna arte, arquitectura y paisaje, resultado de dar carta blanca a jóvenes estudios de arquitectura para que diseñen un edificio que cuestione el concepto de “segunda residencia” y, sobre todo, tenga en cuenta, de forma sostenible, el entorno.

“A Solo Houses llegamos de una manera natural y a través del arte -explican Bourdais y Albarrán-. En 2004, Eva funda Eva Albarrán & Co, una de las tres mayores productoras de arte contemporáneo en Francia [eventos como La Noche en Blanco o el Pabellón de Francia en Venecia han llevado su firma*. Eso ha significado que durante más de 15 años nuestro día a día ha estado vinculado al trato con artistas de primer nivel. Por eso, hace siete nos planteamos hacer algo similar, también de naturaleza creativa, pero con arquitectos”.

Los futuros Pritzker
Así nació Solo Hauses, un conjunto sobre cien hectáreas único en el mundo en el el vínculo entre arquitectura y naturaleza es su principal razón de ser (también el arte: no en vano, muy cerca de allí, aún resuena el paso de Picasso por Horta de San Joan), y que supondrá la construcción de hasta 15 viviendas de autor (“los futuros premios Pritzker”), que “entran de una forma humilde en el entorno, respetando sus armonías”.

Portugal, Italia, Marruecos y Grecia fueron posibles emplazamientos del proyecto. La “final” se debatió entre Turquía y el escenario del Parque Natural de los Puertos de Beceite, en las proximidades de Valderrobres. El origen español de Albarrán terminó por desnivelar la balanza. De las hasta 15 viviendas concebidas (el proyecto se marca como fecha de finalización de esta primera fase el año 20149 dos ya están construidas: se trata de Solo Office (de Kersten Geers y David van Severen, una estructura con forma de anillo cuyas paredes abatibles juegan con los conceptos de dentro-fuera, interior-exterior), y Solo Pezo (con la firma de Mauricio Pezo y Sofia von Ellrichshausen, un monolítico mirador sobre Matarraña en el que vivienda, con forma de cruz, se desarrolla en torno a un patio interior que es el contenedor de la piscina que le sirve de base). Ambas se alquilan (los precios dependen de la temporada y la estancia, pero oscilan entre los 450 y los 800 euros por noche), y no les faltan clientes a lo largo del año, no solo particulares.

Ayer, una presentación en este genuino escenario confirmó que ya se cuenta con los permisos administrativos para continuar con el plan en 2020, con el apoyo de USM Modular Furniture: “Ahora hacen falta inversores, buscar los fondos para levantar las otras trece viviendas. También un hotel [su diseño, con 20 habitaciones, que corresponde al chileno Smiljan Radic, aprovecha un inmenso olivar como cubierta y será la pieza central de la Comunidad Solo]. Y los ritmos serán los que impone la arquitectura. Solo Office contó en su día con una inversión de un millón de euros; Solo Pezo, de 800.000.

Pero esto no fue lo único por lo que se brindó ayer. Bourdais y Albarrán ponen en marcha Sumer Group Show, la primera exposición temporal de arte al aire libre, aprovechando los vacíos que se establecen entre las viviendas (las nuevas y las futuras), en el recorrido diseñado por el paisajista velga Bas Smets en toda la extensión que cubre Solo Houses. En el fondo esto supone el cierre de un círculo, ya que desde 2015 Bourdais y Albarrán cuentan con una galería en París, que en septiembre de 2019 abrió una segunda delegación en Madrid, muchos de cuyos artistas, aquellos con los que anteriormente habían trabajado, recalan ahora en esta cita estival, que tendrá una duración de seis meses.

“Solo Houses es un espacio increíble en el que se revierten las escalas del cubo vlanco y se le dota de nueva libertad y retos a los artistas”, subrayan sus impulsores. La finalidad es que la propuesta global dé pie a un nuevo destino cultural -que ya fue un centro artístico activo en los setenta- en el que no solo se vea arte, sino que se viva y se sienta”.

Lo que proponen ahora en este idílico escenario es un recorrido de un kilómetro y medio en el que el espectador le salen al paso nueve proyectos de grandes artistas internacionales, para el que se ha colaborado con otras dos galerías: Juana de Aizpuru y Àngels Barcelona. Su fuente de inspiración es un antiguo documento francés de 1654, la Carte du Tendre, que representaba de forma alegórica sobre un mapa las diferentes ettapas de la vida amorosa. La exposición, en el fondo, no deja de ser eso, una ofrenda que subraya el vínculo que se establece entre Solo Hauses y el paisaje, poblado de olivos y almendros, que invita a dialogar con él de forma íntima.

Al encuentro
Y todo está ligado en este juego instalativo, en el que “viejos conocidos” de Solo Hauses nos salen al encuentro. Como Peter Downsborough, que ya en su día convirtió en esculturas las estructuras que ocultan las maquinarias sobre la cubierta de Solo Office, y que ahora desembarca con una obra exprofeso: una serie de mástiles que ponen en tela de juicio cualquier postura adoptada sobre un asunto. También Pezo y Ellrichsjausen, los autores de la otra vivienda, cuyo Deci es un obelisco o fortín dispuesto a encerrar el paisaje. Los altibajos en el camino los pone la barricada de Fernando Sánchez Castillo, muy cerca del entorno sonoro con 500 campanillas que el viento no deja de accionar colocadas por Boltanski, habitual de Galería Solo. Desde la Bienal de Venecia de 2015 llega A sentimental Monumentality, de Barozzi/Veiga, de igual forma que adquire nueva vida el monumental triángulo de piedras fluorescentes Kissing the Void, de Ugo Rondinone. Junto a ellos, los bloques pareados de hormigón de Olivier Mosset (Cimaise), obra de la que una versión en hielo se presenta estos días en Europa; o la gran valla publicitaria de metal de Iván Argote, en el que compromiso político y sensibilidad se potencias el uno al otro (Somos tiernos, 2017). Por último, el laberinto de ladrillos de Héctor Zamora, tan rotundo como su título: La verdad siempre aparece como algo velado. Algo similar le ocurre al amor…

La exposición acaba de inaugurarse y ya piensa en su edición de 2020, femenina, en la que rotarán sus propuestas, lo que la diferencia de inciativas similares como la del CDAN en Huesca o la Fundación Montemedio en Cádiz. También del programa con la colección permanente de Solo Houses que en breve comenzará a gestionar aquí Hans Ulrich Obrist. Todo es grande en esta invitación: los nombres de los implicados, las obras, las arquitecturas… Y, por supuesto, el paisaje.