Prensa

Artistas

Series

Ofertas

Catálogos

Precios

Comprar

Información

Prensa

Susana Solano. Acta (2)

Museo Patrio Herreriano. Valladolid. Hasta el 9 de febrero de 2019]
[Luisa Espino. El Cultural, 25 de octubre de 2019]

«HOY DÍA HAY QUE DARLO TODO MASTICADO. HAY MUCHO RUIDO»

No es amiga de cartelas ni de folletos. Susana Solano (Barcelona, 1946) evita explicar su obra. El hierro le acompaña desde sus primeras piezas, cuando, soplete en mano, trabajaba en su taller de Cornellá, una nave modernista transformada en fragua de herrero. Allí, y en el campo, y en su casa –recuerda en su conversación con El Cultural– cuando siendo sus hijos pequeños hizo una pieza de madera en su salón. Hablar de su obra es hablar de espacio, de vacío, de naturaleza y de viaje. De habitar el mundo en todas sus escalas.

Vive alejada del alboroto y habla de manera pausada, sin tono de autoridad aunque sea una de las grandes escultoras españolas de su generación. En los años ochenta y noventa su obra recaló en todas las grandes citas, Bienal de Venecia, Documenta de Kassel (donde coincidió en 1992 con Juan Uslé y Juan Muñoz, los tres únicos españoles en la muestra), Münster, Premio Nacional de Artes Plásticas, Palacio de Velázquez, MACBA… Llevábamos tiempo esperando que un museo le dedicara una gran retrospectiva. El IVAM recogió el guante hace unos meses con Acta, un recorrido por su trabajo de las últimas dos décadas que llega ahora al Patio Herreriano de Valladolid. En esta parada, acta (dos), se suman a la selección inicial valenciana otras obras de gran formato de su primera época, de las que la Colección Arte Contemporáneo tiene tres espléndidos ejemplos. Yeso, hierro, mimbre y plomo, aquí serán los propios materiales los que tracen el viaje. “Los espacios son muy diferentes. Cada uno tiene su entidad”, advierte la artista comparando las salas de suelo de roble miel del IVAM con las de piedra caliza del Patio Herreriano.

Pregunta. ¿Cómo es su proceso de trabajo?
Respuesta. Utilizo maquetas cuando se trata de obra de gran formato para exterior. Esta etiqueta de gran formato depende de cada uno. Una pieza de dos, tres metros, yo la puedo trabajar en mi estudio directamente, pero en las más complejas he de recurrir a otros talleres, hacer maquetas e incluso pedir planos a arquitectos. Hay veces que el proceso de una pieza acaba en ella misma, otras, en cambio, se ramifica y extiende a nuevas obras en las que sigues planteando las mismas cuestiones aunque nunca encuentres el resultado y por eso sigas buscando. A menudo se pregunta sin obtener una respuesta directa. El mundo de la creatividad es muy complejo. Es un enigma. Unos trabajos son de denuncia, otros de compromiso social… Y como yo intento evitar lo narrativo, me complico todavía más. Detrás de mi obra suele haber una realidad personal y privada que depende del momento, de la circunstancia.

P. ¿Qué le hace decantarse por un material u otro?
R. Depende de lo que quiera expresar, de cuál sea la idea, que es siempre cambiante, que es una manifestación de la memoria de aquello que se resiste al olvido.

P. Sin embargo el material que más ha utilizado ha sido el hierro, ¿por qué?
R. Porque es estructural, es un armazón que sujeta y queda visto. A lo largo de mi carrera he utilizado muy pocos materiales reciclados porque tienen ya un lenguaje propio, en cambio a los más industriales puedo darles mi propia poética.

P. ¿Y dónde comienza todo?
R. En la conciencia, que viene de la infancia. Esos resortes suelen permanecer, aunque no lo sepamos están latentes y son la base sobre la que se sustenta todo el pensamiento creativo, que se ve a su vez afectado por la experiencia de algo visto, de algo oído… siempre cuestionando. Esa ha sido mi experiencia y es un resumen de lo que se va a ver en la exposición, aunque con los años se cambie la manera de afrontar el arte y la relación con los materiales.

P. No le gusta interpretar sus obras pero los títulos nos dan muchas pistas ¿no es así?
R. Sí, alguna vez dan pistas y otras despistan. Intento evitar lo superfluo y el título puede llegar a serlo. Los nombres vienen de lecturas, de viajes, del día a día. A veces, raras veces, tengo alguno en una carpeta porque me gusta y a lo mejor puedo aplicarlo.
Vista de la exposición de Susana Solano en la Capilla del Patio Herreriano

P. ¿Surgen sus obras pensando en un lugar determinado?
R. Cuando se trabaja en el espacio público es fundamental entrar en el contexto y en la poética del lugar desde una relación de respeto y generosidad. Hay un público, unas personas que van a coincidir a diario con las obras. En cambio, en las obras en el estudio la actitud es otra, es más relajante pero más inquietante a la vez, en el exterior hay unas pautas a partir de las que se construye mientras que en el estudio el espacio es neutro, hay que usar la imaginación y mirar hacia dentro.

P. ¿Qué le pide al espectador?
R. Que haga un esfuerzo. Hoy en día hay que darlo todo masticado, con instrucciones, folletos… hay mucho ruido. Y yo soy todo lo contrario, no me gusta tener que explicar la obra, creo que quien va a un museo tiene que estar abierto, ser crítico y tener una opinión personal y no rehecha por otros.

P. ¿Destacaría alguna pieza de la exposición?
R. Me quedo con los dibujos porque no son una preparación de los proyectos sino una prospección a aspectos de mi mundo. Aunque hoy apenas se valore, el dibujo es un soporte más intimista, más fresco. Las obras de cierto tamaño requieren de muchas horas de trabajo y a veces se quedan encerradas en sí mismas.

P. Con el tiempo su escultura ha ido ganando en ligereza…
R. El presupuesto y las circunstancias marcan a las obras y las grandes inversiones llegan conforme se va vendiendo. Pero la falta de recursos es sana, despierta la intuición y la creatividad en el sentido de solucionar situaciones con el mínimo de recursos. La relación de la escala con el cuerpo es muy importante y cuando se hace una obra grande es porque te crees que la dominas, porque tienes un saber de espacio, porque sabes cómo va a funcionar. Y eso si no has trabajado con recursos pequeños no se desarrolla. Uno es siempre un aprendiz.